Llevamos 1 mes de viaje por el mundo y ya hemos tenido una emergencia sanitaria con nuestra hija.
Sin entrar en detalles médicos ni personales, sí podemos decir que nos llevamos un susto de muerte, que supimos responder muy rápidamente, que nuestra hija estuvo en muy buenas manos en todo momento y que se ha recuperado estupendamente.
Cuando uno viaja por el mundo y, sobre todo, cuando viaja con niños pequeños fuera de su país, se prepara de alguna forma ante la posibilidad de que se produzca una emergencia sanitaria: armar un buen botiquín con todo tipo de medicamentos y cosas que uno no espera encontrar en ciertas partes del mundo, las vacunas necesarias o, incluso, se puede hacer un curso acelerado de RCP. Sin embargo, nosotros queremos daros algún que otro consejo extra para que estéis bien preparados y salir airosos de estos probables, y nada deseados, eventos mientras viajáis con vuestros niños por el mundo.
Los 10 consejos antes de viajar por el mundo con tus hijos en los que quizás no hayas pensado son:
1- Contratar un buen seguro de viaje. Igual que llevar un buen botiquín, nadie se debería olvidar de este punto, ya que se hace antes de irse de viaje, pero llevar un porrón de pastillas y remedios para automedicarse en situaciones graves es un poco absurdo, ¿no os parece? Aquí, el consejo es recordaros que también deberíamos contratar un seguro de viaje cuando viajamos dentro de Europa. Todavía no podemos recomendar el que hemos contratado después de mucho buscar, ya que estamos pendientes del reembolso de nuestra urgencia médica. Nada como probar los servicios contratados para recomendarlos, o no (actualizaremos el post con nuestra experiencia finalizada).
2- Un hospital cerca de donde dormimos. Hospedarse siempre en lugares donde sea posible llegar a un hospital en menos de 1 hora (y ya nos parece mucho decir; preferiblemente de 30-45 minutos como máximo). Se supone que en las ciudades grandes esto no es un problema, pero hay muchos sitios en el mundo que están a varias horas del hospital o la clínica más cercana. Con niños, mejor no jugársela.
3- En lugares remotos, elegir hoteles en vez de Airbnb. En aquellos destinos con menos población y después de la ayuda rápida y eficiente de la recepción de nuestro hotel en Santa Marta (Colombia)… en ciertos sitios nos sentimos más protegidos durmiendo en un hotel.
– Recepcionista del hotel: “iros a esta clínica que tienen servicio de pediatría; vestíos rápido que llamo a un taxi ahora mismo”, me he preguntado muchas veces:
¿Qué habría pasado si nos hubiera pillado en un Airbnb en medio de la ciudad y sin esta ayuda extra?
4- Localizar el hospital más cercano, lleva 5 minutos. Igual que localizar un buen restaurante, un parque de atracciones o un acuario. A pesar de las posibles clínicas u hospitales al que nos mandará el seguro que hayamos contratado para que no tengamos que pagar nada por adelantado, una urgencia es una urgencia. A nosotros nos dieron las clínicas de referencia a las 2 o 3 horas de haber llamado al seguro (trabajan con corresponsales y eran las 21:00 de un domingo). Mi mujer y yo tardamos 2 minutos en decidir que íbamos a urgencias al hospital más cercano y luego lidiaríamos con el reembolso del seguro.
5- Precauciones para viajes en avión, bus y coche: usar siempre los cinturones de seguridad, prever el jet lag en los viajes largos y también mucho cuidado con el mal de alturas. Os recomendamos que estéis bastante tranquilos y aclimatándo el cuerpo los 2 primeros días en el destino de alta montaña. Para rutas largas, archiconocido, recomendamos tener muy en cuenta las horas de siesta de los peques y para los vuelos largos, transoceánicos, sí o sí hacerlos de noche cuando toca dormir (aunque solo duerman ellos… jeje). Hacer un vuelo de 12 horas durante el día le quita a cualquiera las ganas de volver a volar con niños pequeños.
6- Cuidarse mucho del sol, puede estropear el viaje en cualquier momento (playa, montaña, excursiones): , llevar suficiente agua, snacks, cremas de protección solar y si toca, anti-mosquitos. Gorros para todos, ropa larga y fina, una muselina para la peque, un abanico, gafas de sol y un carrito, si fuera posible. Ah, y no olvidarse de echarse la protección solar de vez en cuando y cuando sea necesario, el repelente. Como digo, una quemadura o una deshidratación puede fastidiarnos el viaje y hay destinos donde el sol pega de verdad, como cerca del ecuador o en zonas de alta montaña.
7- Cuidado con las comidas de los pequeños. A veces nos hemos sentido muy tentados de comer en sitios un poco street-food que parecían limpios y con camareros muy majos. Hemos de reconocer que a veces lo hemos hecho, pero en la mayoría de las ocasiones el tema aceites que re-usan mil y una vez y el agua de grifo para todo deberían quitarnos la idea de la cabeza (de la dudosa calidad de los alimentos en estos sitios, mejor ni hablar). Las pocas veces que nos hemos atrevido, solemos comer lo mismo que le damos a la peque por si nos da fuerte en el estómago, pero nuestra recomendación es que tengáis cuidado con lo que coméis y dónde. No hagáis el cabra como hemos hecho nosotros en alguna que otra ocasión. Supongo que cuando nos vayamos por la patilla unos días lo recomendaremos todavía con más ahínco.
8- El descanso de los niños: adaptarse a los destinos con calma y no empezar a tope una vez que hemos aterrizado. Menos aún si hay un posible jet lag de por medio. Por otra parte, también desaconsejamos dar mucha caña al viaje con niños muy pequeños: nosotros nos hemos visto tentados a hacer un montón de actividades durante la estancia en destinos maravillosos y se nos van los ojos detrás de lugares que requieren tours de 1 día de 10, 12 o incluso 14 horas de duración o traslados imposibles: avión con escalas + 4 horas de coche, etc. Hemos corregido radicalmente esa tendencia pre-paternidad a darlo todo en los viajes y no dejarnos nada sin explorar. Ahora, intentamos por todos los medios estar en el hotel o en el apartamento a la hora de la siesta (15:00 – 15:30 a más tardar) y preferiblemente hacemos tours de ½ día. Muy de vez en cuando nos animamos a hacer tours de 10-12h, como el tour a Machu Picchu, por ejemplo. Es cierto que la peque siempre puede dormir en un coche, en el tren o incluso en su cochecito pero no hay nada como una camita para coger fuerzas y descansar. Nos parece muy importante este punto.
9- Pediatra 24/7 para los viajes largos. Nosotros contamos con la ayuda de nuestro pediatra privado de Madrid. Si tenéis esa opción y hacéis un viaje muy largo, contratar los servicios de un pediatra en España con disponibilidad 24/7. Nuestra hija tiene esta ayuda desde que nació y lo seguiremos manteniendo mientras viajamos por el mundo. Pagamos una “iguala” muy económica y es de nuestra total confianza. Seguro que si buscáis un poco, llegáis a encontrar a estos profesionales que dan servicio a domicilio.
10- Una crema para la piel que haga milagros. No nos cansamos de recomendar una crema maravillosa, casi un secreto familiar que muy poca gente conoce, al menos fuera de Cantabria. Esta maravilla es la Crema de Beranga que tiene propiedades regeneradoras para la piel. Una fórmula con más de 100 años de antigüedad obtenida a partir de cera de abejas, hierbas variadas de las que destaca el romero y aceites naturales, principalmente de oliva. Nada mejor para quemaduras (domésticas y solares), cicatrización de heridas, culitos rojos, almorranas y muchos otros problemas generales de la piel.
Esperamos que nuestros consejos os sirvan y que no los olvidéis, como nos pasa de vez en cuando a nosotros: «consejos vendo y para mí no tengo». ¡Ay caramba!
XOXO
Nacho, Jaquie y Noah
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